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"El PNUD contribuye a la reforma de salud en los suburbios de Buenos Aires"

Buenos Aires, Argentina — En 2002, La Matanza, hogar de casi 1,3 millones de personas de bajos ingresos en los suburbios de Buenos Aires, se enfrentó a la peor crisis económica y social de la historia reciente de Argentina.

Como distrito más densamente poblado — 3.800 personas por km2, comparado con el promedio provincial de 45 — La Matanza presentaba, incluso antes de esta crisis, altos porcentajes de pobreza estructural y población con necesidades básicas insatisfechas, con tasas de desempleo de más del 25 por ciento. Los servicios de salud pública del distrito ofrecían una cama por cada 1.500 personas (con un promedio nacional de una cama por cada 460 personas). Casi más de la mitad de la población que requería cobertura en el sistema público, no disponía de servicios de salud.

A raíz de la crisis crecieron las demandas de servicios sociales, especialmente de salud, lo que ocasionó un colapso en el sistema público a nivel municipal ya que no podían atender todas las demandas recibidas. En consecuencia, esta situación imponía mayor presión en distritos pobres como La Matanza.

“Los servicios privados de salud abandonaron las áreas más pobres debido a la crisis”, explicó Juan Manzur, médico a cargo de la salud pública en el distrito. “Necesitábamos desarrollar capacidades para lograr procesos internos más eficientes, como logística e inventarios”.

De hecho, la crisis ofreció una oportunidad para renovar el sistema. Las autoridades municipales solicitaron la asistencia del PNUD para llevar a cabo esta misión.  Así fue como el PNUD diseñó y ayudó a implementar los planes de reforma.

Durante la fase de evaluación de necesidades, resultó evidente que los servicios de salud pública sufrían fallas frecuentes en la cadena de abastecimiento que obstaculizaban la prestación de servicios de salud para la comunidad. Las limitaciones de recursos administrativos y humanos impedían la adquisición eficiente de fármacos, equipamientos y servicios.

Las reformas incluyeron la creación de un departamento encargado específicamente de la compra de suministros y de un comité asesor para la gestión de insumos médicos. Asimismo, se crearon nuevos protocolos e instrumentos de gestión para adquisiciones más efectivas — tales como guías de compra e indicadores de resultados.

“Antes, comprábamos insumos y equipos basados en el dinero que teníamos”, explicó Paula Campana, funcionaria del área de compras. Se compraban muchos insumos con urgencia o sin planificación. Las reformas contemplaron la gestión de dichos insumos y la inversión en recursos humanos. “Nos capacitaron para proveer servicios de salud en tiempo y forma, como también para concentrarnos en modos eficientes y transparentes de suministrar atención”, agregó.

El programa permitió asegurar acceso a servicios de salud para la población más vulnerable, mejorando la gestión y eficacia de los servicios de salud. Los tratamientos médicos en el municipio se incrementaron de 2,8 millones en 2001 a 4,6 millones en 2008. De acuerdo con los datos provinciales, hacia finales del 2009, el acceso a servicios médicos municipales creció cerca del 60 por ciento en La Matanza.

El proyecto facilitó la implementación de estrategias preventivas que se reflejaron en beneficios de salud, especialmente para niñas y niños.
“Este proyecto nos permitió mejorar nuestra relación con los proveedores ya que pudimos organizarnos y articularnos mejor con jurisdicciones nacionales y provinciales”, destacó Manzur, quien luego fue nombrado ministro de salud en la provincia de Tucumán y actualmente ministro de salud pública de la Nación.

“El compromiso y el liderazgo del gobierno local fueron esenciales para el éxito”, agregó. “Los trabajadores de salud estuvieron dispuestos a adoptar el proyecto e implementar las mejoras”.