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El hambre: la meta más amenazada

 La ONU está organizando una cumbre en Nueva York esta semana para revisar el progreso hacia los Objetivos de Desarrollo del Milenio, un conjunto de ocho objetivos acordados por todos los países del mundo y las principales instituciones de desarrollo del mundo.

Los objetivos abarcan desde reducir a la mitad la pobreza extrema y reducir la proporción de personas con hambre a la mitad hasta detener la propagación del VIH/SIDA y proporcionar educación primaria universal, todo antes de la fecha límite de 2015.

Naturalmente, el PMA se enfoca en el ODM 1, el objetivo que busca placar la pobreza y hambre. En 1990, la proporción de personas que padecían hambre era el 20% de la población mundial. Este ODM fijó la siguiente meta: para el 2015, la proporción de personas con hambre solo representaría el 10% de la población mundial.

Los logros alcanzados en jaque

Según los últimos datos, ahora estamos en un 16%. Los progresos habían sido bastante buenos hasta mediados de la década pasada, pero sobrevino la crisis del precio de los alimentos, seguida por la crisis financiera y la desaceleración de económica mundial. Estos eventos han puesto en jaque el progreso alcanzado.

Esto es preocupante porque el hambre socava todos los demás Objetivos de Desarrollo del Milenio. Intervenciones de salud no funcionan cuando la gente tiene hambre y los niños no pueden aprender en la escuela cuando tienen hambre. De hecho, si te fijas bien verás que el hambre es un factor importante para al menos seis de los ODM.

Abordar el hambre es fundamental para que el mundo cumpla con los otros ODM y cualquier progreso en el alivio del hambre tendrá un efecto multiplicador en los otros ODM.

El conocimiento y la tecnología
La buena noticia es que tenemos el conocimiento y la tecnología para alcanzar la meta de reducir a la mitad la proporción de personas con hambre en el mundo. Muy poco se debate sobre eso. Aquí, por ejemplo, describimos cinco intervenciones costo-efectivas que sabemos que funcionan:

  •     Proporcionar alimentos nutritivos para las madres y los niños;
  •     Meriendas escolares;
  •     Enriquecimiento de los alimentos y los suplementos de micronutrientes;
  •     Programas de alimentos y dinero por trabajo;
  •     La comida, dinero en efectivo o un vale de transferencias.

Ejemplos como Brasil, donde la desnutrición se redujo de 10% al 6% de la población entre 2001 y 2005 muestran que grandes logros son perfectamente posibles cuando hay concentración, cooperación y determinación.

Para poder alcanzar los ODM del hambre será necesario que se reciban más recursos y más voluntad política. Pero nadie debería decir que no se puede lograr.