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Pakistán: alimentos fortificados ayudan a una familia a frenar la desnutrición

LARKANA –Ghulam Sughram es madre de cinco hijos y vive con otras de 350 familias hacinadas en lo que solía ser un complejo escolar para niñas en Larkana, la ciudad natal de la ex Presidenta de Pakistán, Benazir Bhutto. La lluvia convertido los frondosos jardines en un pantano y tan solo hay un puñado de baños y lugares de aseo para la gran cantidad de personas que se cobija en el complejo.

Ghulam salió de su casa en el ShahdadKot poco antes de que se la tragaran las aguas hace diez días. En los brazos lleva a su hijo más joven, Ali Bux, quien muestra evidentes signos de desnutrición. Él tiene dos años, pero parece mucho más joven pues tiene bajo peso y es muy pequeño para su edad.

Ya éramos pobres

“Éramos muy pobres y nos costaba poner la comida en la mesa para los niños. Tras las inundaciones quedamos sin nada, y a menos que nos den alimentos, simplemente no tendremos qué comer”, dijo Ghulam.

Ghulam espera pacientemente en fila junto otras mujeres ansiosas que visten coloridos trajes de la región. Los organizadores del campamento habían reunido a las mujeres embarazadas y aquellas con niños pequeños para que recibieran el alimento fortificada con sabor maní del PMA. Esto se suma a la ración de un mes de harina de trigo enriquecida, 4,5 litros de aceite de cocina y el 4 kg de galletas fortificadas que cada familia recibe aquí.

“Estoy preocupada porque Ali Bux no tiene fuerzas y desde que huimos de las inundaciones ha estado llorando mucho”, dijo Ghulam mientras acariciaba las piernas de su pequeño.

Las mujeres rodean a una trabajadora quien les brinda una breve explicación en sobre cómo consumir los alimentos fortificados en el idioma local sindhi. Se distribuyen también algunas volantes, pero la mayoría de las mujeres aquí simplemente no sabe leer.

Situación sombría

“Es vital que las mujeres comprendan claramente cómo se consumen estos productos pues a menudo se toman una cucharada varias veces al día. Ellas necesitan saber que el producto no se consume de una sola vez, sino de a poco durante varios días”, dijo la monitora de campo del PMA, Humaria Sheikh.

Ella indicó que el impacto de las inundaciones en estas personas vulnerables a la inseguridad alimentaria era evidente en muchos de los campamentos que visitaron y que las condiciones de hacinamiento están alimentando la propagación de las enfermedades.

La situación es sombría para los cientos de miles de personas que acampan al aire libre en las carreteras a través de las zonas inundadas.

El riesgo de la desnutrición entre los que han perdido todo en las inundaciones es particularmente preocupante en Sindh. Incluso antes de este desastre, las tasas de retardo en el crecimiento eran de un 44,2% en comparación con el promedio nacional de 36,8%. En las zonas rurales, donde muchos de los desplazados vienen, los cuadros de desnutrición son aún más preocupantes.